La lacra del acoso escolar o bullying

Recientemente he leído varios artículos que indican que el estrés y/o la ansiedad derivada del estrés, son las enfermedades del Siglo XXI.

Si no voy mal, la del Siglo XX era el dolor crónico de espalda…He de reconocer que hasta hace poco estaba bastante de acuerdo con esta información ya que tod@s estamos estresados, sencillamente porque llevamos una vida de locos empecinados que estamos en hacer caber la actividad de 30 horas en días de 24…Con lo evolucionado que está todo, todavía estamos con el lío de los días de 24 horas…

Desde hace poco, está cambiando mi perspectiva, y ya no pienso que el estrés sea la enfermedad de este siglo…

No, la enfermedad del siglo es otra. La enfermedad del siglo se extiende sin ruido, reptando sigilosamente entre la gente para insinuarse en todas las capas de nuestra sociedad.

La enfermedad del Siglo XXI es insidiosa y contamina primero a los niños, a los más jóvenes porque es así como se consigue mermar los cimientos de cualquier sociedad…

Y preguntaréis ¿de que enfermedad estará hablando la rubia?

Pues la rubia está hablando del acoso, o mejor dicho del “bullying” por utilizar la palabra inglesa que tanto le encanta a la gente.

El acoso se encuentra en todos los ámbitos de la sociedad.

Lo hay en el trabajo, donde algunos personajes utilizan su poder jerárquico para hacérselo pasar canutas al pobre elegido de turno, pero sobretodo lo hay en el COLEGIO.

Vale, ya lo sé, no es nuevo que haya en el colegio algún macarra, incluso en el parvulario.

Creo poder decir que tod@s hemos tenido el caso de un alumno con quien compartíamos cole que era el pesado,  que empujaba uno, y que molestaba otro. Sí, eso era lo “normal” con lo que hemos todos más o menos crecido.

Pero no iba a más, incluso a veces al “molestón” de turno se le cambiaba el chip, (o recibía unas cuantas bofetadas parentales) y dejaba de molestar a todo quisqui.

En cambio, no sé vosotr@s, pero no recuerdo haber sido nunca testigo del acoso y derribo al que hubiera estado sometido algún compañerito mío por parte de toda una clase, o incluso de todo el cole.

Dado que no soy psicóloga, no me interesaré por los mecanismos cerebrales que hacen que un niño se convierta en un acosador primero y en un líder de acosadores luego.

El problema es que cuando éramos niños, cualquier acosador hubiera tenido terreno limitado para ejercer de cacique (por que a finales de cuentas, esa es la motivación: querer ser el amo del cotarro). Es decir, hubiera tenido el cole, los pasillos, el patio, el camino de casa al cole y poco más.

Hoy en día la cosa se complica a medida que va creciendo el acceso a las redes sociales… Los niños, pre-adolescentes y adolescentes tienen acceso a una infinidad de modos de contacto, lo que sería muy gracioso si aquellas redes sociales no se convirtieran en lugares perfectos para difamar, acosar, y dañar a quien se haya convertido en diana.

Veamos: Pongamos que eres un chico, o una chica (da igual el sexo porque el acoso viene a ser más o menos el mismo), que no vas de fútbol, y que tampoco matarías para conseguir Netflix en casa.

Los demás chicos no ven más allá del Real o del Barça, las demás chicas están locas por la serie de moda y los nuevos móviles 26 pulgadas (ya lo sé que no existen móviles de 26 pulgadas, es ironía) y sus vidas se limitan a ser el/la más guay del mundo.

Bueno, pues eso, pongamos que no te interesa el fútbol, ni las series, ni los móviles, y que tampoco quieres ser el tío, o la tía, “más guay del mundo”… ¡Lo tienes crudo!

Sí sí, porque aunque no tengas los mismos gustos que los demás, te has rendido a los encantos de Facebook, de Instagram, de Snapshat, pero sobretodo del todo poderoso whatsapp (y de no sé qué más, que una servidora tiene sus años y ya se pierde).

Y es en ese momento que la enfermedad del siglo XXI te empieza a contaminar… Los de tu cole, o de tu insti, no ven con buenos ojos que seas distint@, y no basta con molestarte física o verbalmente en clase sino que van hasta mandarte mensajes desagradables en Facebook, denigrarte en Instagram, y mandarte audios de whatsapp que te hacen temer el levantarte cada día.

Ya está, te has convertido en una víctima de bullying eres persona non grata allá donde vas y tu estado moral cae en picado.

Por supuesto, no les has dicho nada a tus padres, porque piensas que no lo entenderían y que total, ya no puedes más. Estás hart@ de levantarte cada mañana, de coger la mochila y de saber que ese día será un día más en tu infierno personal.

Pero realmente, no es así. NO NO NO, por las siguientes razones:

1/ Si los demás tienen poder sobre ti, es porque se lo has otorgado. Deja que escupan su veneno, eso les retrata a ellos. Tu no eres como ellos. Eres más listo.

2/ TU eres TU, y eres perfecto tal y como eres. Con tus defectos y tus cualidades.

3/ La gente, es decir los humanos, no se fían e incluso se asustan de lo que es diferente. ¿no te has fijado que tod@s quieren ser iguales? Visten el mismo estilo, ven los mismos programas, y juegan a los mismos juegos.

4/ Igual entre tod@s es@s “compañer@s” hay algun@ que no comparte los mismos gustos que la peña… Pero se habrá quedado bien calladit@ para no convertirse en diana.

El problema que acarrea el Bullying, es que las víctimas pierden la poca autoestima que tienen. Es justamente allí que radica el poder de los acosadores.

Los acosadores son tan cobardes que se buscan alguien que ven más débil, o más retraído, o sencillamente distinto al resto para ejercer de matones…

Realmente, ¿que hemos hecho para que nuestros jóvenes se conviertan en eso, en víctima o en acosador? ¿Qué podemos hacer?

Hay que cambiar algo, porque sino nuestra sociedad se irá al garete. No hay valores ni respecto, no hay palabra ni tolerancia… ¿es eso normal en un colegio o un instituto? ¿Y en la vida?

¿Es normal que haya siempre 3 grupos de niños?

  • El grupo de los matones
  • El grupo de las víctimas
  • El grupo de los que se callan

¿En que se convertirán los que acosan ahora? Serán adultos intolerantes, amenazadores? Seguirán acosando a sus compañeros de trabajo?

¿En que se convertirán las víctimas? En personas traumatizadas que nunca conseguirán levantar la cabeza?

¿Qué será de los que se callan? Crecerán cobardes y rastreros?

Esto, es culpa nuestra, algo hacemos mal, algo les hemos enseñado mal (o no les hemos enseñado, más bien), y tenemos que ponerle remedio. No les hemos enseñado el valor del esfuerzo, el respeto a los demás, la tolerancia…Pero los niños de ahora son los adultos de mañana, y no podemos permitir que pandillas de chulit@s acosadores campen a sus anchas y se conviertan en esos adultos con los que tod@s nos hemos topado: los que te adelantan como locos para chorizarte el aparcamiento que estabas esperando, el que no respecta el stop y cuando choca con tu coche sale disparado del suyo llamándote de todo menos bonita… Esos adultos, algún día alguien tendría que haberles parado los pies, de una manera u otra. Los hay que solo ven su interés, y si para ellos está bien, entonces da igual si pisan a los demás…Y esos adultos, no me extrañaría nada que en su momento hubieran sido matones de colegio….

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