A Mi viejo Amigo, Monsieur Mouche…

¿Recuerdas cuando nos conocimos, tú y yo? Creo que eras tan pequeño que ni te acuerdas…

Yo sí, como si fuera ayer…

Recuerdo este viejo supermercado que iban a derribar, en frente de mi piso. Recuerdo este lluvioso 16 de octubre 1996, cuando la perrita de mi madre, Roxane, oyó un “no-sé-qué” que la hizo salir pitando hacía la puerta acristalada del viejo súper…. 

Recuerdo nuestras caras, la de mi madre y la mía, cuando nos percatamos que una diminuta criatura negra y blanca rascaba el cristal de la puerta con todas las fuerzas de sus pequeñas patitas y maullaba todo lo fuerte que podía para salir de allí…. 

Eras un bebé, de apenas 3 semanas…. Tuvimos que correr para encontrar la llave de este local, y al final, lo conseguimos gracias a mi madre, pues yo estaba a punto de romper la puerta…. 

Te llevé a mi casa, y te di biberones, cada 3 horas… No quería tener un animalito en casa por culpa de mis horarios laborales sin pies ni cabeza…. Pero el destino decidió por mí… En 2 días, eras mío…para siempre. 

Creciste, te hiciste guapo y huraño, te gustaba la pelea con los demás gatos. Recuerdo cuando te sentabas en la ventana, dispuesto a darle su merecido a cualquier pobre gato que se atreviera a pasar por “tu” jardín… 

Y no hablamos del día en qué trajimos a casa al que se convirtió en tu enemigo jurado, Merinos, cuyos papis se divorciaban y no le querían más… Los dos esperabais a qué nos fuéramos para pelearos, y cuando llegábamos a casa, era como en las pelis del lejano oeste… Con bolas de pelos en lugar de arbustos del desierto volando por toda la casa. 

Recuerdo también tus arrebatos de ira cada vez que venía un macho humano a casa… El día que conocí a Nico, me preocupé, de verás… Ya me imaginaba el hombre de mis sueños salir escopeteado de mi casa perseguido por un gato-pantera en furia…. Gracias a tu gatuno sexto sentido, Nicolás te gustó… Debiste saber desde el primer momento que este hombre sería mi marido…. 

Y luego, nos mudamos a Mallorca… Todos: Tania, la perrita de mi padre, Merinos y tu…. Nos diste el peor viaje que jamás pasamos…8 horas de coche, con un gato que queríamos atontar con las “súper-pastillas” recetadas por el veterinario y que nos hizo la vida imposible a pesar de haber recibido triple dosis de calmante…. 

Al final llegamos, tú, más huraño que nunca, y tus 2 humanos con unas ojeras impresionantes… 

Aprendiste a conocer tu nuevo territorio, y creo que te agradó mucho el cambio. Esto de pasarte horas tumbado al sol de Mallorca era estar en la gloria para ti. 

Recuerdo también el día de tu infección de boca… Me acuerdo de esos momentos de soledad en los que la pobre veterinaria y yo, un domingo por la noche, tuvimos que darte 3 inyecciones para que te durmieras y así poder operarte. 

Recuerdo las vacunas anuales y la cara de la vete cuando veía llegar el trasportín preguntando con aprehensión si le traíamos a Mouche la pantera o a Merinos el dulce… 

Y no hablemos de tu infección de orina…. ¿Cuantas dosis de anestesia habrá necesitado la fiera que eras entonces?…. 

Ya hace casi 18 años que te crié… Por aquel entonces, tenía 25 años, los cuarenta y tantos se me antojaban muy lejos, me imaginaba que vivirías para siempre….. 

No… No es así… Estás malito, muy malito… veo que sales un poquito, pero no mucho, noto que comes menos que antes, y que ya no te tumbas todo estirado como si fueras un conejo. 

He notado los bultos de tu cuello, y nos dijo la vete que no había mucho que hacer… 

Te mimamos más, miras la tele con nosotros en lugar de subirte al pedestal que Nico te había hecho y que te encantaba. Por las mañanas, te tomas el café conmigo, pidiendo caricias, como cuando eras bebe… 

Sé que pronto llegará tu hora y que pronto te irás con Tania, Merinos y Luci… Sé que, al cruzar el arco iris, volverás a ser este gato guerrero del que me enamoré… 

Nos estamos preparando a tu partida, pero nunca en la vida volveré a conocer otro Samuraï como tú. 

Eres un ser aparte, una mezcla de fuerza y de dulzura, el protector de tu querida humana y la vida sin ti se me antoja distinta. 

Mi amigo… Te llevarás gran parte de mi corazón. Tania y tu fuisteis los “animales de mi vida”…. 

Cuando llegues allí, dile a Tania cuanto la quiero, y, por favor, esperadme al otro lado, cuando llegue la hora, nos juntaremos de nuevo…

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